Después de la cosecha de soja, en el Noroeste argentino se inicia la siembra de trigo y esta zona es la primera del país en avanzar hacia este cultivo, que en los últimos meses estuvo en la mira de todo el mundo por el precio internacional que obtuvo a raíz de la guerra entre Rusia y Ucrania, uno de los principales productores de este grano en el viejo continente. En la última semana, el mercado de Chicago registró que el contrato del cereal con vencimiento en julio subió un 5,10% o USD 19,48, y la tonelada cotizó a USD 401,13.

A pesar de este escenario, que a simple vista se muestra favorable y redituable, entre los productores norteños prima la cautela porque las escasas lluvias registradas durante el verano no resultaron suficientes para humectar el suelo y eso hace prever poca rentabilidad para este cultivo invernal de cobertura.

En diálogo con LA GACETA, el vicepresidente de la Asociación de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte (Apronor), Roberto Palomo, relató que la siembra de trigo inició bajo condiciones de humedad exiguas, después de un verano con poca lluvia y un refuerzo de precipitaciones que cayeron en abril y permitió terminar la campaña de soja.

“Arrancamos con una humedad justa en el perfil del suelo, donde la decisión de siembra era indiferente para el productor. No era algo para entusiasmarse”, dijo Palomo. Y remarcó que la mayoría de los ruralistas que sembraron trigo lo hicieron pensando en combatir las malezas durante esta época del año. “Si tenemos suerte y nos llega un poco de agua en primavera podemos tener un mejor rendimiento, aunque las expectativas no van más allá de los mil kilos por hectárea”, puntualizó.

A pesar de que el trigo es utilizado como cultivo de cobertura en la mayoría de los campos del Noroeste, Palomo destacó que a pesar de no significar un aporte gravitante para la totalidad de la producción nacional, en el plano local tiene una importancia significativa. “Para la elaboración de harina los molinos se proveen de nuestro trigo de muy buena calidad en cuanto al contenido de gluten y no tienen que buscarlos en otras provincias, lo que generaría un gasto mayor en flete”, explicó.

Salta a la baja

En la provincia vecina se sembraron 90.000 hectáreas de trigo en la campaña anterior. Pero con el panorama actual esta cifra parece difícil de igualarse en 2022. Lisandro de los Ríos, gerente de Prograno, aseguró que los productores locales no podrán aprovechar el contexto internacional como consecuencia de las vicisitudes climáticas que atentan contra el rendimiento del grano. “El perfil de humedad también es muy bajo en Salta y por eso no se sembrará en muchos campos”, indicó.

En relación a este punto, el dirigente salteño detalló que del millón doscientas mil hectáreas de granos cultivadas que hay en la provincia, los cultivos de invierno (trigo, garbanzo y cártamo) no ocupan más de 200.000 hectáreas. “El resto de la tierra queda en espera de lluvias hasta el otro año”, enfatizó.

El papel del Estado

Más allá de las complicaciones que estiman para esta campaña de trigo como consecuencia del clima, los productores del NOA afirmaron que las medidas y anuncios del Gobierno nacional, como el de renta inesperada, son otro escollo que deben sortear en el sector agrícola. “Los intentos de intervención en el mercado y los manoseos nos sacan aún más previsibilidad y eso no deja de ser otro motivo de desinterés para los productores”, dijo Roberto Palomo. Lisandro de los Ríos también criticó al Gobierno. Dijo que ante este contexto el productor se arriesga a invertir y el Estado no lo considera.